Sunday, April 04, 2010


Homenaje el Buda Completamente Iluminado

Llegó el otoño.
Salgo a caminar por el barrio al atardecer y veo todo blanco, la luz es tenue, la hojas de los árboles crujen cuando las piso. Y de pronto me vienen al alma un montón de sensaciones... Es como una quietud... acompañada de cierta melancolía... el verano cede (por fin) y llega el otoño benévolo, otoño que me acompaña en esta melancolía...
El otoño es mi amigo.
Las calles están casi vacías, las luces de las ventanas de las casas en las tardes frías; imagino leños ardiendo en los hogares, se me viene a la mente el Claro de Luna de Debussy e imagino un café parisino en una tarde nevada... adentro hay gente solitaria sentada a las mesas, calietan sus manos en una tasa de café, también hay parejas que dejan pasar el tiempo... y desde afuera se ven las ventanas iluminadas...
Y de pronto se me hacen tan lejanos los bosques tailandeses con sus climas templados, los bosques de la antigua India donde meditaban los ascetas debajo de los árboles, la fragancia a loto, jazmín y sándalo cierto día alabada y plasmada en un haiku...
Siempre habrá lugar para tí en mi corazón, otoño querido.

El Buda habló de cuatro jhanas. El cuarto jhana, que es un estado de imperturbalidad total donde cesa temporalmente la respiración, se divide, asimismo, en cuatro dimensiones inmateriales. Estas son: La dimensión del espacio infinito, la dimensión de la consciencia infinita, la dimensión de la nada, y la dimensión de la ni-percepción ni-no-percepción.
Claro que no hay acuerdo entre los budistas de la tradición Theravada en lo que respecta a la naturaleza de cada uno de estos jhanas... De modo que se me ocurrió dar a conocer mi punto de vista en lo referente a este tema... basado en mi experiencia personal con los estados de samadhi y a mis estudios del Sutta Pitaka.

En cada uno de los cuatro jhanas cesa temporalmente cualquier malestar de origen psíquico.
Si estás en jhana, estás en un estado muy confortable, aunque hayan matado a toda tu familia una hora antes, si estás en jhana te chupa un huevo.
Pero... el primer jhana no es TAN increible. Es decir, para el que valora el samadhi y desarrolló un anhelo por estos estados elevados de consciencia, ya el primer jhana es una cosa re loca... pero lo que quiero decir es que no es, sin embargo, un estado ALTERADISIMO de consciencia. Los estados alterados de consciencia propiamente dichos surgen a partir del tercer jhana, con la aparición del factor upekka (ecuanimidad). Pero volvamos a los primeros jhanas.
En el primer jhana, como dije, cesa cualquier malestar de origen psíquico y se experimentan una sensación de bienestar... Según mi entendimiento esto es piti y sukha. La mente está concentrada en un solo punto pero todavía es necesario aplicar un esfuerzo para mantenerla centrada. Este volver a centrar la atención una y otra vez en el objeto de concentración constituye vitaka y vicara.
En el segundo jhana, la sensación de bienestar se incrementa, y la atencion se afianza en la respiración, es decir, cuesta muy poco esfuerzo mantener la mente centrada, la atención ya descanza firmemente en el objeto de concentración y el pensamiento discursivo disminuye considerablemente. Por eso en los suttas se refieren al segundo jhana como "afianzamiento interno". Por lo tanto el segundo jhana es un estado de mucho bienestar, de profundo silencio y tranquilidad de la mente, quietud, inmovilidad que nace del abandono de vitaka y vicara.
En mi experiencia, después de quedarme un rato largo en el segundo jhana, después de una hora de estar en estado de meditación, entraba en el tercer jhana.
El tercer jhana es, ahora sí, INCREIBLE. El tercer jhana es un estado alteradísimo de consciencia, de la percepción. Estás meditando en un estado ya de por si increible y de pronto, de un segundo para el otro, ZAS!, caés en el tercer jhana. La primera vez que lo experimentás no lo podés creer, no podés creer que exista algo así. Pensas: WTF??? QUE ES ESTO???. Es una experiencia que supera cualquier cosa. Esto se debe al surgimiento del factor upekka. La mente ya no reacciona al estímulo de los seis sentidos, cargabas una pesada mochila y de pronto la soltaste, y la sensación es increible. Este es el tercer jhana.
En el cuarto jhana, la sensación de felicidad interior, de regocijo (que según mi entendimiento es sukha aumentado) cesa también, y la ecuanimidad es ahora total. Como dicen los suttas, ni dukkha ni sukkha. En este estado es muy común que pare también la respiración. (Esto es increible) De pronto dejás de respirar, cesa la contracción y dilatación del diafragma. Sentís como si pudieras quedarte meditando para siempre.
Pues bien, esta es mi descripción de los cuatro jhanas materiales.
De los cuatro logros inmateriales no puedo hablar. Aunque hubo veces que paraba de meditar porque pensaba: "si sigo meditando voy a perder la consciencia del cuerpo". Quizá esa sea la antesala de "la dimensión del espacio infinito", pero esto es ya especulación.
Pues bien, ese es mi entendimiento de los jhanas basado en experiencia personal y estudio del Sutta Pitaka.

Yo, por lo pronto, aunque terriblemente debilitado por el TOC, sigo meditando, me sigo adiestrando en la meditación, porque ahí está la verdadera felicidad.
Como dice el Dhammapada, aquellos que se adistran en la meditación verdaderamente alcanzan mucha felicidad.

Pues eso es todo por ahora.
Saludos.

2 comments:

Manu said...

Cuánta sabiduría.

Jan Varel said...

Otro amigo del Otoño le desea Éxito, redescubriendo su propia experiencia en lo que constituye uno de los mejores testimonios que he leído hasta el momento.